De cuentos que me apasionaron y traducciones que me decepcionaron


El de la traducción no es un precipicio mortal, acaso una zanja de algunos metros acolchada por una cama de referencias culturales y literarias que permitirán al lector seguir avanzando por la cuerda floja y llegar a destino más o menos ileso. Es imposible saber si pudo derramar las mismas lágrimas que el lector ruso, aunque un análisis traductológico permitiría determinar si soltó una risa cuando no debía. Desde luego no se trata de transformar las plazas frías y nevadas de un pueblo ruso en una selva tropical para que el lector paraguayo se sienta a sus anchas, sino hablarle como corresponde para que, ojalá, derrame aquella misma lágrima en el momento oportuno...


Lo que no te dijeron cuando te enseñaron a traducir


Te enseñaron a tener cuidado con la sintaxis y a transformar voces pasivas inglesas en voces activas para obtener un resultado más natural para el lector hispanoahablante. Te hicieron olfatear, saborear y manosear esas palabritas similares pero de sentido insospechadamente distinto o hasta opuesto al de su hermana española, esa que parece amiga pero en realidad no lo es. El famoso e indeseable cognado. Como el desafortunado ignorar, que para nosotros no es más que desconocer algo, mientras que el gringo dice ignore cuando quiere hacer caso omiso, pasar por alto o incluso ningunear, ese neologismo tan nuestro y tan práctico (y tan ninguneado), como bien subraya Álex Grijelmo en su hermosa Defensa apasionada del idioma español...


Masoquismo creativo o cómo arruinar su trabajo con el cómplice perfecto


Si el trabajo de traducción audiovisual es una selección constante (y bien sabemos que quien elige deja afuera, vaya que lo sabemos), si es ese acto deliberado, ¿quién puede elegir sin criterio? ¿Quién conoce su criterio si no tiene con el realizador, su par, más comunicación que la de fijar tiempos y tarifas? ¿Acaso no nos decimos «expertos en comunicación»? Pues bien, puestos a elegir debemos saber qué desea comunicar la persona con la que estamos trabajando; qué efecto busca generar en sus espectadores; qué conceptos le interesa resaltar; cómo describiría su propio proyecto; y, por qué no, el motivo de ese trabajo puntual...


Amores y desamores de un traductor profesional con macOS


En 2015 cometí lo que muchos computines consideran un ignominioso acto de adulterio tecnológico: me cambié a Mac. Para que el duelo fuera rápido y eficaz y mi nueva relación informática empezara sin remordimientos, opté por un quiebre radical: decidí olvidarme por completo de aquellos treintaiséis años de noviazgo tormentoso con Windows y sus diferentes (e inestables) encarnaciones. Si iba a tener que aprender a convivir con macOS y adaptar mis dedos a un nuevo tipo de teclado (mejor que el de cualquier PC que tuve), la transición tenía que ser completa y sin vuelta atrás. Era hora de olvidarse de Windows para siempre. Nada de resucitar pasiones extintas...


El español de Chile


La impresión que se lleva el hispanohablante extranjero cuando escucha por primera vez el acento atropellado del chileno es que es otro idioma. Fiel a cierto legado andaluz, el chileno se come sílabas enteras y aspira las s de los plurales y las d intervocales, es decir, articula muy poco cuando habla, y cuando lo hace pone en evidencia unas particularidades que pueden dejar atónito al interlocutor desprevenido.


Claves de la gramática inglesa: cuando los gerundios no son gerundios (y los editores no son editores)


Hace unos días recibí los comentarios de alguien que había «corregido» una traducción mía, y cual no fue mi sorpresa al descubrir que mi verdugo no solo desconocía las normas de ortotipografía española, sino que también ignoraba el funcionamiento del gerundio en inglés...


Del encajador de palabras al fiador de textos: elucubraciones sobre algunas trampitas de la industria de la traducción


Hace poco fui contactado por una agencia de traducción que buscaba traductores en Chile para un proyecto que sonaba interesante. Lo que en un momento pareció ser el inicio de una promisoria colaboración quedó en nada cuando me preguntaron por mis tarifas para las repeticiones y agregaron: «Por lo general no las pagamos»...


Traducción automática: crónica de una profecía autocumplida (o de cómo la traducción automática jamás desplazará a los traductores profesionales… o quizá sí)


¿Estamos los traductores profesionales condenados a desaparecer? Sí, es probable. ¿Significa que las computadoras están «aprendiendo» a traducir? No. ¿Significa que serán capaces de producir buenas traducciones a corto y mediano plazo? No: significa que nos estamos acostumbrando a la mediocridad...


¿«Maler les vinges» por «amalar el noema»? Traducción del glíglico del capítulo 68 de Rayuela


Esta es una trastocada versión de una tesina de licenciatura presentada en tercer año de Lenguas Extranjeras Aplicadas con mención en traducción en la Universidad Sorbonne Nouvelle, en París.


Del sólo al solo: crónica de mis tormentos ortográficos


«Aprovecho de señalar que siempre busco respetar las normas ortotipográficas vigentes, plasmadas en la Ortografía de la lengua española publicada en 2010 por la Asociación de Lenguas Españolas, que contiene algunas novedades que no estaría de más recordar…»

¿Alguno de ustedes ha tenido que escribir algo similar a la hora de entregar una traducción o un texto revisado?


Crónica del paso de un pelotudo elitista por la ESIT


«Los verdaderos bilingües, los que crecieron hablando dos idiomas, suelen ser traductores mediocres. No llegan a profundizar ninguna de las dos lenguas y, sobre todo, sufren muchas interferencias de una sobre la otra, en los dos sentidos. Lo vemos muy a menudo con los estudiantes polacos que vienen a estudiar traducción hacia el ruso…». Esto fue lo primero que oí en los pasillos de la Escuela Superior de Intérpretes y Traductores de París (ESIT) el día que fui a inscribirme a los exámenes de admisión. Corría el año 2001 y este —por entonces— joven servidor acababa de egresar de la carrera de Lenguas Aplicadas de la Universidad París III...


Carta abierta a algunos coordinadores de carreras de traducción en Chile


Estimado coordinador:

Te escribo para extenderte una invitación. Una invitación a ser más sincero con los estudiantes que reclutas a la ligera con tal de que paguen el arancel y ayuden a garantizar la solvencia económica de tu institución. Entiendo que hay una probabilidad de 88 % de que tu institución funcione como una empresa —pues ese es el porcentaje de instituciones académicas privadas en Chile—, de ahí que te veas obligado a referirte a tus estudiantes como «clientes», competir con otras instituciones y vender la máxima cantidad posible de matrículas para cerrar el año con cifras azules, con el consiguiente y obvio menoscabo que ello implica para los criterios de selección. Pero eso no impide que tengas sentido ético, seas honesto con tus clientes y les expliques que estudiar traducción no es lo mismo que estudiar idiomas; que de hecho, son cosas muy distintas...


¿Qué es, al fin y al cabo, una buena traducción?


El efecto deseado: he aquí nuestra piedra filosofal. A quienes estudiamos en la ESIT nos enseñaron —mejor dicho, nos grabaron a fuego en el lóbulo frontal— que una buena traducción es «aquella que causa la misma impresión que el texto original en el lector». En otras palabras: la que cumple a cabalidad la función pragmática del texto, puerto de partida y de llegada de la Teoría del Sentido, desarrollada por eméritos profesores de la ESIT hace ya varios decenios...


Ya no hay vuelta atrás (o de cómo nace otro blog sobre traducción)


Durante muchos años menosprecié los blogs. No entendía qué había de interesante o útil en conocer la opinión de una persona común y corriente sobre algún tema específico sin que dicha opinión pasara por la lija del proceso editorial. Recuerdo la primera vez, hace ya varios años, que mi querido amigo y colega (y gurú) Fernando Campos me recomendó un blog sobre traducción. Recuerdo haberle dicho, con algo de desdén, que no tenía tiempo para esas cosas; que no me parecían útiles...