Manual de estilo en español

Este es un manual de estilo en español elaborado por Ney Fernandes. Es el fruto de años de dedicación a la traducción y a la corrección de textos.

Las siguientes recomendaciones están basadas en manuales consagrados de gramática, estilo y ortotipografía del español. En el apartado «Barbarismos, calcos, coloquialismos y otros usos evitables», en tanto, se recogen y comentan algunos de los errores más burdos y comunes de la prensa, principalmente de la prensa chilena. Úsense como lo que son: consejos para producir textos decentes, no verdades absolutas.

Mayúsculas

Recuérdese que en español los títulos llevan apenas mayúscula inicial en la primera palabra. Poner mayúsculas iniciales en todas las palabras es un anglicismo.

En inglés: Understanding the Intersection of Drugs, Politics & Crime in West Africa. An Interpretive Analysis

En español: Comprender la relación entre drogas, política y criminalidad en África Occidental: un análisis interpretativo

Puntuación

Los títulos no llevan punto final. Cuando tienen dos o más oraciones, estas van separadas por un punto, pero al final del título no se pone punto final (como en el ejemplo precedente).

No llevan mayúscula inicial en español (a menos que se trate del inicio de una oración, desde luego). Días y meses se escriben, por lo tanto, de la siguiente forma:

…publicado el miércoles 11 de julio de 2010

Alberto Gómez Font, coordinador de la Fundación del Español Urgente, nos recuerda:

Uno de los mejores consejos ortográficos que me han dado fue el siguiente: «Ante la duda: minúscula». Y lo mejor de todo fue la explicación: «Si al comenzar a escribir una palabra te surge la duda entre escribirla con mayúscula o con minúscula inicial, lo mejor será optar por la minúscula, pues así es muy probable que aciertes, ya que hay un 95 % de probabilidades a tu favor».

En la última edición de la Ortografía de la lengua española se recomienda escribir las cifras sin puntos ni comas. Esto permite evitar ambigüedades con los millares, considerando que la norma varía y, según el país, se acepta el uso de un punto o de una coma para delimitar el millar. Así, e difícil saber si 12.545 USD significa ‘doce mil quinientos dólares’ o bien ‘doce dólares con quinientos cuarenta y cinco centavos’.

Tienen toda la razón los autores de la Ortografía al advertir: «Es lógico inferir que las consecuencias de esta ambigüedad en intercambios comerciales o en proyectos plurinacionales y plurilingües pueden ser gravísimas». Y para los traductores y editores de textos sobre economía y finanzas, esta ambigüedad provoca tremendos dolores de cabeza.

Por ello, la Asociación de Academias de la Lengua Española preconiza, atendiendo las recomendaciones de la Oficina Internacional de Pesos y Medidas y de la ISO, escribir las cifras de hasta cuatro dígitos sin espacios (2545 USD) y las de más de cuatro dígitos separándolas con un espacio fino por grupos de tres: 3 132 463 habitantes.

En este caso, tanto la coma como el punto solo podrán interpretarse como separador decimal.

Por otro lado, se considera incorrecto mezclar cifras y palabras para expresar numerales: 30 y siete, 154 mil, etc. Así, se debe optar por escribir los números enteramente en cifras o en palabras (treinta y siete, 154 000).

Solo las cantidades expresadas con un sustantivo (millar, millón, millardo, billón, trillón, cuatrillón) pueden escribirse mezclando cifras y palabras: 32 000 millones.

Los numerales ordinales primero, segundo, tercero, etc., se abrevian usando la cifra seguida de un punto abreviativo y la última letra del ordinal en volada (o, a).

Así, las abreviaturas de primero, segundo y tercera son 1.º, 2.º y 3.a, respectivamente.

Evítese prescindir del punto abreviativo, ya que podría entenderse como un símbolo de temperatura (Celsius, Fahrenheit…) y no como ‘primero’.

También es común ver textos donde se confunden las abreviaturas de los numerales ordinales simples con las abreviaturas de las formas apocopadas primer y tercer: 1.º congreso, 3.º piso. Desde luego, esto se leería ‘primero congreso’, ‘tercero piso’.

En este caso, se debe usar el mismo método anterior para escribir la abreviatura, pero usando las dos últimas letras del numeral: 1.er congreso, 3.er piso.

Se llama queísmo la omisión de la preposición de en giros y oraciones como «en caso que eso haya pasado», «en caso que me llames», «tengo la impresión/certeza/sensación que me olvidarás», «tengo ganas que me llamen», «a pesar que», etc.

Para capear los queísmos (muy poco elegantes, por cierto) se puede recurrir a un mecanismo mnemotécnico bastante simple, consistente en recordar cómo se construye la expresión reemplazando la subordinada por un sustantivo que la represente. Sabemos perfectamente que se dice «en caso de emergencia», «en caso de llamada», «tener la impresión/certeza/sensación de algo», «tener ganas de algo»…

A esto se le agrega la oración subordinada introducida por que para completar la oración, y no hay razón alguna para eliminar la preposición de. Por lo tanto, en estos casos lo correcto es decir «en caso de que eso haya pasado», «en caso de que me llames», «tengo la impresión/certeza/sensación de que me olvidarás», «tengo ganas de que me llamen», «a pesar de que», etc.

El dequeísmo suele producir resultados igualmente feos que el queísmo. En boca de políticos y periodistas suelen abundar horrores como «pienso de que», «cree de que», «quisiera de que».

Para evitar esto, basta hacer el ejercicio contrario al que se sugiere en la entrada sobre los queísmos y ver cómo sería la oración con un sustantivo en vez de una subordinada: «pienso esto», «creo algo» (y no «creo de algo»), «quisiera algo» (y no «quisiera de algo»)…

Es común ver en la prensa escrita (aunque también en la prosodia), y quizá aún más en la comunicación por correo electrónico, la supresión de la conjunción de subordinación que, sobre todo cuando se trata de órdenes o pedidos: «Estimado, me gustaría indicaras en qué medio comentarás todo lo relativo a las elecciones. Te pido me hagas llegar la información cuanto antes».

Si bien los manuales de estilo no lo condenan del todo, resulta poco elegante abusar de esta omisión injustificada.

El gerundio en español tiene un uso totalmente distinto del gerundio en inglés. El error más frecuente, presente en traducciones aficionadas, consiste en reproducir los gerundios en los títulos como calco de los títulos en inglés. Ejemplo:

«Aprendiendo a usar gráficos (título de capítulo en un manual de instrucciones de un software de diseño)»

En inglés, estos gerundios expresan un modus operandi (Learning to use graphics = this is how to use the graphics). Ahora bien, en español esto se expresa de dos formas distintas: mediante un sustantivo o un infinitivo. En este caso, nuestro título quedaría mucho mejor si pusiéramos:

«Uso de los gráficos» (estamos diciendo ‘así es el uso de los gráficos’)

Aprender a usar los gráficos (es decir, ‘te vamos a mostrar cómo usar los gráficos’)

En resumen: en el 90 % de los casos un título en gerundio en inglés se traducirá con un sustantivo o un infinitivo en español.

Se aconseja explicitar los topónimos entre paréntesis, y no separándolos con una coma, como suele hacerse en inglés. Esto permite evitar confusiones en enumeraciones muy largas de topónimos:

Las próxima reuniones del grupo de trabajo se celebrarán en Nairobi (Kenia), Harare (Zimbabue) y Uagadugu (Burkina Faso).

Nótese que la norma culta recomienda decir que una reunión se celebra, organiza o lleva a cabo antes que se realiza.

En español los prefijos no se unen a las palabras mediante un guión, a diferencia de lo que sucede en inglés. Los prefijos más comunes son anti, sub, pre, pos, contra, mega, súper, micro, maxi, semi

Se escribe, pues, megaconstrucción, antirrobo, subdirector, vicepresidente, posgrado (o postgrado), contraindicación, supermercado, microcomponente, semiacabado, preseleccionado, antiminería y no mega-construcción, sub-director, anti-minería

Nótese además que la preposición pro, que significa ‘a favor de’, no debe confundirse con el prefijo homógrafo, por lo que no se une a la palabra que le sigue y lo correcto es usarla de la siguiente forma: «una asociación pro democracia».

Distinto es usar pro como prefijo, en casos como procónsul.

El guión prepositivo es aquel que tiene como función relacionar dos o más palabras, números y otros elementos del texto. Lo importante aquí es recordar que no lleva espacios:

Instituto Chileno-Británico, período 2000-2005, páginas 56-88.

La raya no debe confundirse con el guión, pues es más larga y tiene usos bien específicos que nada tienen que ver con el guión. La que nos interesa por ahora es la raya larga, cuya función es aislar palabras o enunciados incidentales o aclaratorios:

«La guerra, si es que EE. UU. no la impide —y no parece que vaya a hacerlo—, parece inevitable».

Aquí cabe hacer dos observaciones:

  • la raya larga va siempre pegada a la palabra que le sucede cuando abre el inciso y a la que le antecede cuando lo cierra (en inglés ambas rayas van pegadas tanto a la palabra anterior como a la siguiente);
  • en español los incisos que aportan información adicional quedan mejor entre paréntesis. Recúrrase a la raya en forma concienzuda.

Son signos ortográficos distintos y no son equivalentes. Evítese el uso de corchetes cuando corresponda usar paréntesis:

  • porque existe una regla jerárquica, donde el corchete desempeña el papel de paréntesis dentro del paréntesis: «El escritor Ramón Ruiz (nacido en Lima [1910-1972], pero de nacionalidad chilena), convirtió su estilo en…»;
  • porque la otra función del corchete es permitir a quien escribe incluir elementos externos al discurso, como por ejemplo información adicional que aclara una cita: «Él creía que solo estaban ellos dos, pero la otra persona [la que puso la denuncia] vio absolutamente todo».

Por culpa de la mala traducción (o localización, como se dice en estos casos) de los programas de procesamiento de texto nos hemos acostumbrado a usar las comillas inglesas. En español se usan en primera instancia las comillas españolas («»), mientras que las comillas inglesas (“”) se usan al interior de un texto que ya va entrecomillado. Asimismo, se usan las comillas simples (‘’) al interior de un texto que ya lleva comillas inglesas. La Ortografía de la lengua española ofrece el siguiente ejemplo de orden jerárquico de las comillas en español:

«Antonio me dijo: “Vaya ‘cacharro’ que se ha comprado Julián”».

Los símbolos de las unidades de medida van siempre separados por un espacio del elemento con el que se relacionan. Así, lo correcto es escribir 100 km, 10 kg, 95 %, 20 USD y no 100km, 10kg, 95% ni 20USD.

En español los pronombres y adjetivos numerales no se pluralizan. Nadie cumple quinces años y nadie ha vivido en los años ochentas.

Por otro lado, la Asociación de Academias considera incorrecto expresar las décadas con cifras (la década de los 80, los años 80) y recomienda escribirla con palabras: la década de los ochenta.

También son incorrectas, pues, las siguientes grafías usadas por influjo del inglés: los 70s, los años 70s, los años ’70, los 80’.

Nótese además que década y decenio no significan lo mismo. Así lo explica Martínez de Sousa: «Las décadas son conjuntos de diez años que coinciden con los de las decenas de un siglo».

Así, la década de los cuarenta es el período que va desde el 1 de enero de 1940 hasta el 31 de diciembre de 1949, pero es incorrecto decir que Juanito trabajó durante una década en la empresa en caso de que Juanito haya trabajado allí entre 1945 y 1955, ya que este período, a pesar de abarcar diez años, no representa una década. Debería decirse, en ese caso, que Juanito trabajó durante un decenio en la empresa.

Los demostrativos este, ese y aquel, cuando funcionan como pronombres, no llevan tilde. Lo mismo sucede con el vocablo solo cuando funciona como adverbio (es decir, con sentido de ‘solamente’): por ser bisílabo llano terminado en vocal, no lleva tilde.

Hasta 2010 se recomendaba usar la tilde para evitar ambigüedades en casos como: «¿Por qué compraron aquéllos libros usados?/¿Por qué compraron aquellos libros usados?» (es decir, con función diacrítica).

En la nueva Ortografía, la Asociación de Academias considera que prácticamente en todos los casos el contexto permite hacer una interpretación adecuada, con lo cual también se puede prescindir de la tilde en casos de ambigüedad (y cuando no hay ambigüedad no se usa).

Dicho esto, lo cierto es que la Asociación de Academias, aparte de publicar la mentada Ortografía, no hace mucho por divulgar las reformas ortográficas que lleva a cabo, y al seguir esta regla las más de las veces se corre el riesgo de que el lector (o el cliente, en el caso de los correctores y traductores) crea que cometimos un error garrafal al omitir la tilde en los casos mencionados. Y como el cliente siempre manda…

Cuando se escribe el nombre de una organización y luego su sigla, esta última va entre paréntesis (y no entre comas):

La Organización de las Naciones Unidas (ONU)

Al usar comas, se puede producir un mensaje confuso:

Auspician: Centro de Estudios de Justicia de las Américas, CEJA, Fundación Paz Ciudadana.

Pareciera que hay tres entidades auspiciadoras, cuando en realidad son dos:

Auspician: Centro de Estudios de Justicia de las Américas (CEJA) y Fundación Paz Ciudadana.

Probablemente el error más frecuente en el uso de la coma sea el de separar sujeto y predicado: «La casa de La Reina que vendiste por unos pocos pesos, quedó hermosa después de la remodelación». (La Reina es el nombre de un barrio de Santiago de Chile.)

No faltan quienes preconizan el uso de esta coma cuando el sujeto es muy largo. Esto es incorrecto, pues el objetivo de las comas no es marcar pausas respiratorias, sino delimitar funciones gramaticales.

En este caso, la casa de La Reina que vendiste por unos pocos pesos es un grupo nominal (o sintagma nominal) con una subordinada. Este conjunto es el sujeto gramatical del verbo quedar. En esta oración, así como está, no se debe poner coma alguna, pues sería algo así como enganchar primera, tirar el freno de mano y luego acelerar. El freno de mano sobra; la coma también.

Así, lo correcto es escribir: «La casa de La Reina que vendiste por unos pocos pesos quedó preciosa después de la remodelación».

Ahora, para que no nos quedemos con la duda, veamos un caso distinto, que podría inducir a confusión:

«La casa de La Reina, que vendiste por unos pocos pesos, quedó preciosa después de la remodelación».

En este caso la oración subordinada es un inciso que aporta información adicional que, al ser eliminado, no distorsiona el sentido de la principal: «La casa de La Reina quedó preciosa después de la remodelación».

Nótese que la función del segmento subordinado es bien distinta en los dos ejemplos:

  •  en el primero es especificativa: supone que tengo varias casas en la Reina y que, entre todas ellas, la que vendí por pocos pesos es la que quedó preciosa;
  • en el segundo ejemplo, el inciso tiene un valor explicativo, es decir, aporta información adicional sobre la casa (y no supone necesariamente la existencia de otras casas de mi propiedad en La Reina), de ahí la necesidad de agregar esa información entre comas.

Es muy común escuchar construcciones erróneas donde se confunden las funciones de complemento directo y de complemento indirecto del pronombre personal se.

Supongamos que quiero contarles a ustedes (plural) un secreto (singular):

Puedo decir «les contaré un secreto» (donde les es el pronombre que sustituye a ustedes) o bien, si ya hemos mencionado la existencia de un secreto y sabemos de qué estamos hablando, puedo sustituir el sintagma un secreto (complemento directo del verbo contar) por un pronombre (lo).

Aquí es donde suele haber confusión: mucha gente diría «se los contaré esta noche».

El error consiste en creer que los se refiere a ustedes. Sin embargo, los es el complemento de objeto directo de contar, por lo que no sustituye a ustedes, sino al secreto. Ustedes, en cambio, están reflejados en el pronombre se, en este caso complemento de objeto indirecto del verbo contar: se [‘a ustedes’] lo [‘el secreto’] contaré

En otras palabras, lo correcto es decir «se lo contaré esta noche»

En España se ahorran este enredo diciendo «os lo contaré», pues es os lleva una marca evidente del plural (ningún español cometería el error de decir «os los contaré» refiriéndose a un secreto].

Entiéndase que la primera construcción no es incorrecta per se, sino porque se pluraliza un sujeto que en realidad es singular (el secreto). Si hubiera varios secretos que revelar, en ese caso sería correcto decir «se los contaré [los secretos] esta noche.

Lo mismo sucede con verbos como decir y contar, o en casos como «se los agradezco» donde hay una sola cosa que agradecer. Es muy común ver en subtítulos de películas mal traducidas cosas como «se los dije», donde en realidad es una sola cosa la que se dijo.

En la prensa abundan construcciones erróneas en las que se mezclan citas directas e indirectas:

El presidente de la República anunció que «haremos lo posible por reconstruir el país».

Si bien al ver las comillas el lector entiende que se trata de una cita, en el caso de una locución radial esta oración sería confusa, pues en la práctica el periodista que hace el anuncio está diciendo que el presidente de la República lo incluye a él en su misión de reconstrucción. Además, esta oración es incorrecta pues mezcla los estilos de cita indirecta (introducida por la conjunción de subordinación que) y directa (indicada por las comillas).

Lo correcto es usar una de las dos opciones: la cita directa (con dos puntos y comillas) o la cita indirecta (con el verbo conjugado de tal forma que se refiera al presidente y su Gobierno y no lo incluya al autor. Es decir, no puede estar en primera persona):

  • El presidente de la República anunció: «Haremos lo posible por reconstruir el país». [cita directa]
  • El presidente de la República anunció que se hará lo posible / que el Gobierno hará lo posible por reconstruir el país. [cita indirecta]

A menos, claro, que el periodista en cuestión sea amigo del presidente y haya sido invitado a participar directamente en tan loable iniciativa, con lo cual tendría todo el derecho de jactarse, pero sin comillas, pues seguiría siendo una cita indirecta, de la siguiente forma: «El presidente de la República anunció que haremos lo posible por reconstruir el país».

Un error muy común en la prensa (y en boca de políticos) es confundir construcciones pasivas y reflejas y escribir, por ejemplo, «se decidió por parte del Gobierno enviar un proyecto de ley» o «este año se invertirá un total de 900 000 pesos por parte del Ministerio de Educación».

Si tomamos en cuenta el hecho de que la función de la construcción refleja con se es precisamente no dar información sobre el sujeto de la acción, es fácil darse cuenta de que esta construcción es gramaticalmente incorrecta y un tanto absurda.

De dos una: o se deja el sujeto en entredicho usando la construcción refleja («se decidió enviar un proyecto de ley» o «este año se invertirá un total de 900 000 pesos») o se explicita el sujeto, en cuyo caso conviene prescindir de la pasiva y optar por la voz activa, y todo se vuelve más simple, más elegante y menos demagogo… o al menos cobra sentido: «El Gobierno invertirá un total de 900 000 pesos».

También se dan casos en los que se llega al colmo de usar esta construcción pasiva para expresar la idea de ‘a través de’: «Este año el Gobierno invertirá 900 000 pesos por parte del Ministerio de Educación».

• Alrededor del mundo
Un calco de around the world, muy difundido hoy en día. Algo que está alrededor de una cosa, en este caso el mundo, el globo, el planeta, es algo que está fuera de él. Podemos decir que los anillos de Saturno están alrededor de Saturno, pero una empresa multinacional no puede tener filiales alrededor del mundo a menos que estén en órbita. En realidad, las tiene repartidas por todo el mundo o tiene filiales en el mundo entero.

• Amigable
Es una mala opción para intentar expresar lo que friendly significa en ciertos contextos en inglés. Cuando un software es user-friendly es porque es de fácil uso, versátil, práctico o de uso intuitivo, o como se quiera expresar esta idea según el contexto. Lo que no puede decirse de un software es que es amigable, pues no está dotado de conciencia ni de voluntad propia. Es tan absurdo como decir que un software es amistoso, simpático, afable o mentiroso…

Suena igualmente extraño decir que un proceso, una política o una industria es amigable con el medioambiente. Prefiéranse opciones menos burdas como ecológico, poco contaminante, poco dañino para el medioambiente, que respeta el medioambiente… ¡o por último verde!, término muy en boga y muy práctico para expresar esta idea, ya que parece más sensato crear un neologismo metafórico a partir de una cualidad física como el color que a partir de una cualidad tan humana (o animal) como el hecho de ser amigable.

• A nivel
Esta expresión se reserva para casos donde efectivamente haya niveles, que pueden ser geográficos, jerárquicos, administrativos, etc.: a nivel municipal, a nivel regional, a nivel administrativo, a nivel microscópico.

• A nivel de
El uso de a nivel de cuando no exprese efectivamente un nivel se considera un coloquialismo que conviene evitar:
…a nivel de bomberos, la ciudad está muy bien equipada; a nivel de vinos, este restaurante es muy bueno…
Prefiéranse, en estos casos, construcciones como en cuanto a, en lo que se refiere a…

Aplicar
En español no tiene el sentido de ‘postular’ que tiene el inglés apply en casos como to apply for a grant (‘postular a una beca’), con lo cual es un anglicismo decir aplicar a una beca. Asimismo, application en este contexto equivale a ‘postulación’. También hay que tener cuidado para no confundirlo con el sentido de ‘regir’ que puede tener apply. Es un anglicismo decir que tal o cual criterio o regla no aplica, así, a secas. Debería decirse no rige, o, en última instancia, no se aplica a tal o cual caso.

Asumir
En español se asume un cargo, una posición, una responsabilidad. Es decir, ‘se hace cargo de’. En inglés assume tiene otro sentido, que se está colando en el asumir español: el de ‘suponer’. I assume you are coming tonight significa ‘supongo que vendrás esta noche’.

Muchas veces el error se da porque se tiende a creer que entre suppose y assume hay una diferencia, como si assume fuera más seguro que suppose. De ser así, tradúzcase assume por dar por sentado o dar por hecho, aunque se trata de un falso dilema porque, en cualquier caso, tanto con assume como con suppose planteamos una conjetura no confirmada, es decir… una suposición. En resumen: assume = ‘suponer’, ‘presuponer’, ‘dar por hecho’,’ dar por sentado’, pero no asumir.

Casual
Calco muy en boga, pero que nace de un error de traducción de casual clothing, casual Fridays o casual party.

Si bien el término anglosajón casual puede tener sentido de ‘fortuito’, en los ejemplos anteriores el sentido equivale a ‘informal’. No hay razón alguna para hablar de una ropa casual o de viernes casuales, pues en español algo casual es algo que ocurre por casualidad, un acontecimiento fortuito. Prefiérase, pues, hablar de tenida informal, ambiente informal, viernes informales.

Comprometer
Una cosa es el reflexivo comprometerse (a hacer algo), es decir, ‘acordar hacer algo’ (me comprometo a acompañarte a tu casa después de la fiesta, el Gobierno se compromete a invertir en obras públicas) y otra cosa es comprometer como verbo transitivo (comprometer algo), que significa ‘poner en peligro’ su desenlace.

«La lluvia comprometió las obras» significa que la lluvia puso en peligro la viabilidad o el término de las obras.

Es frecuente ver en la prensa oraciones que conviene evitar, como «el Gobierno comprometió fondos» para tal o cual obra, o «el BID comprometió 20 millones para…». Se quiso decir «el Gobierno prometió fondos o «el Gobierno se comprometió a aportar fondos», y «el BID destinó 20 millones para…».

Conservador
Es común hoy en día escuchar hablar de cifras conservadoras o estimaciones conservadoras cuando se hace algún tipo de proyección. Es un calco de conservative con aires de terminología políticamente correcta, pero que empobrece nuestra lengua despojándola de los matices que hacen su riqueza, pues una proyección conservadora tendría una traducción más acertada si fuera, según el caso, una estimación prudente o incluso pesimista. Conservadoras son las personas reacias a los cambios.

Consistente
Hay que tener cuidado a la hora de traducir consistent y no traducirlo indiscriminadamente por consistente. En muchos casos consistent significa ‘coherente’, ‘congruente’ o ‘compatible’. Decir que un texto tiene muchas inconsistencias es erróneo cuando se quiere decir que tiene muchas incongruencias o incoherencias.

Controversial
No existe. Se dice controvertido (controversial is an English word).

Desde… hasta / De… al / Entre… y
Es difícil ver estas construcciones usadas correctamente en la prensa. Abundan las construcciones torcidas como «la exposición se prolongará desde el 12 de mayo al 15 de junio» o «transcurrirá del 12 de mayo hasta el 15 de junio». La regla es simple y es más que nada una cuestión de sentido común: desde el 12 de mayo hasta el 15 de junio, o bien del 12 de mayo al 15 de junio, o entre el 12 de mayo y el 15 de junio.

• Desorden alimentario, emocional…
Otro calco indeseable. El desorden es la falta de orden. No tiene sentido decir de una persona que padece anorexia que tiene un desorden alimentario: en español dígase trastorno. Esto vale para cualquier tipo de trastorno: alimentario, emocional, sicológico… o semántico, como en este caso.

• Discrepar con
Es un solecismo muy común. Recuérdese: se concuerda con, pero se discrepa de algo que dice alguien. O bien se discrepa con alguien de algo.

• El cual, los cuales
En el habla común se abusa con facilidad de esta construcción que, en la escritura, debe evitarse cuando se trata de una simple subordinada. Conviene ver primero si no queda mejor hacer una subordinada con la conjunción que, mucho más simple y elegante: «Los partidos aliados del Gobierno, los cuales representan un grupo mayoritario, también tienen…» o «los partidos aliados del Gobierno, que representan un grupo mayoritario, también tienen…».

Otro ejemplo más flagrante es «el presidente tiene una casa en la playa la cual usa solo los fines de semana», cuando lo correcto sería escribir «el presidente tiene una casa en la playa que usa solo los fines de semana».

En algunos casos (minoritarios, por cierto), es útil optar por el cual cuando el elemento al que hace referencia quedó muy lejos y hay riesgo de ambigüedad.

• En conjunto con
Es redundante y por ende innecesario y poco elegante. Prefiérase junto con («el Gobierno, junto con el BID, aportará X millones…») o en conjunto a secas («el Gobierno y el BID aportarán, en conjunto, X millones»).

• En el mundo
En construcciones superlativas evítese el uso de en el mundo, calcado del inglés. Dígase el más grande del mundo, la empresa extractora de minerales más importante de la región.

• Evidencia vs. prueba
Recuérdese que una evidencia es algo que es evidente, que se puede ver o comprender fácilmente. Evítese, pues, hablar de evidencia con el sentido de evidence. Algo que demuestra un hecho es una prueba, que bien puede ser evidente… ¡o no serlo! Lo que incrimina a una persona que cometió un delito son las pruebas, no las evidencias, pese a que la Policía de Investigaciones de Chile use oficialmente este calco infeliz.

Involucrar
Otro término del que suele abusarse. Involucrar, además de estar algo connotado (negativamente: alguien que se involucra en algo generalmente no va por muy buen camino…), también ha desplazado otros términos que pueden ser más acertados, como abarcar, comprender o implicar. Resérvese involucrar para hablar de personas. Una persona puede estar involucrada en algo, pero una obra no involucra inversiones, sino que requiere o implica inversiones cuantiosas. Un estudio no involucra temas de seguridad, sino que abarca cuestiones de seguridad, etc…

Jugar un rol
Calco del inglés to play a role y del francés jouer un rôle. Recuérdese que un rol en español es una lista o posición que se ocupa en una lista (por eso en Chile los ciudadanos tienen un número de identidad llamado Rol Único Tributario).

Recuérdese, asimismo, que jugar remite a una actividad lúdica y no tiene ese sentido de ‘desempeñar’ que pueden tener play y jouer.

Este anglicismo/galicismo es tanto más innecesario cuanto que desplaza un término asentado en español para expresar lo mismo: papel. Un actor tiene un papel en una película, una obra de teatro, etc.

En conclusión: to play a role/jouer un rôle = tener, desempeñar un papel.

Libre de
Calco muy extendido pero innecesario. Un producto free of sugar no es un producto libre de azúcar, por más que tenga conciencia y afán de emancipación (todos quisiéramos liberarnos del azúcar…). En español dígase sin azúcar.

• Más menos
Evítese; es un coloquialismo. Se dice más o menos.

Media cansada
Una mujer puede estar medio cansada, no media cansada. No hay que confundir adjetivo (media naranja, es decir, la mitad de una naranja) y adverbio (medio destruida: ‘un poco destruida’).

Ocupar
En Chile es muy común el uso prosódico de ocupar con sentido de ‘usar’. Si para el chileno es normal oír la pregunta «¿puedo ocupar tu lápiz?», esta construcción, además de ser muy coloquial, puede resultar bastante extraña para el hispanohablante extranjero, por lo que debe evitarse.

Ordenar una cena
En la gran mayoría de las películas subtituladas en los últimos años, cuando un personaje está sentado en un restaurante decidido a comer, en español termina diciendo que quiere ordenar la comida. A menos que encuentre que la cocina esté muy desordenada y que tenga francas intenciones de ayudar al jefe de cocina a hacer la mise en place de los insumos y utensilios para facilitar su labor, el comensal debería decir que está listo para pedir la comida, o hacer el pedido. Ordenar significa ‘poner orden’, y si podemos perfectamente decir «pedir, hacer o cursar un pedido», no hay razón alguna para permitir que se nos cuele este anglicismo.

• Previo vs. anterior
Previo y anterior no son intercambiables, pues previo implica una condición para lo que viene después. La definición del diccionario Clave aclara este punto: «Que se realiza o que sucede antes que otra cosa, a la que generalmente sirve de preparación».

Así, tiene sentido decir que un futbolista del Barcelona hace un calentamiento previo cuando el técnico le ordenó sustituir a un colega en la cancha; o que previamente hizo ejercicios de calentamiento (para poder entrar a jugar). No tiene sentido, al comentar la carrera de dicho futbolista, decir que previamente jugaba en el Real Madrid cuando en realidad se quiere decir apenas que anteriormente, antes de incorporarse al Barcelona, jugaba en el Real Madrid.
Evítese igualmente confundir adjetivo (previo) y adverbio (previamente) en construcciones como previo a ello (donde, además, lo más probable es que se haya querido decir apenas antes de ello).

Producto de
Esta es una contracción de la expresión como producto de. Pareciera que estamos olvidando cómo expresar relaciones de causa y consecuencia de otra forma, y todo termina siendo producto de algo. Antes de recurrir a esta expresión poco feliz, de la que abusan sin pudor los periodistas, trátese de recurrir a alternativas más elegantes como a causa de, debido a, como consecuencia de, puesto que

Rigurosidad, peligrosidad y otras redundancias terminadas en –idad
Evítese hablar de rigurosidad si en su lugar se puede hablar de rigor. Es más simple y más elegante. A menudo escuchamos hablar de la peligrosidad que hay en tal o cual barrio. Es mucho más fácil y natural hablar de peligro (o por último, de nivel de peligro, sensación de peligro…).

Severo
Los adjetivos severe en inglés y severo en español no son equivalentes. En español, alguien de moral y reglas muy estrictas es una persona severa. Un reglamento puede ser severo (‘duro’, ‘draconiano’). Pero una enfermedad no puede ser severa, sino grave. Un accidente no puede ser severo; puede ser grave. Un dolor no puede ser severo; puede ser agudo. Una mala política no tiene necesariamente consecuencias severas; es más probable que se esté hablando de consecuencias graves, o hasta desastrosas o, quién sabe, trágicas.

Soporte
Según el diccionario Clave, es «lo que sirve de apoyo o sostén» y por lo general debería reservarse para cosas materiales. Evítese usar soporte con el sentido anglosajón (tan común en el mundo de la informática) cuando se trata del concepto client support. Tenemos equivalencias en español que hacen innecesario este calco: asistencia o atención al cliente.

Para extrapolar el ejemplo, se puede decir de alguien que fue de gran ayuda, que fue un gran apoyo en determinada situación, pero nadie diría que alguien fue un gran soporte. Siguiendo la misma lógica, prefiérase decir prestar asistencia, o según el caso, prestar asesoría, antes que prestar soporte.

Tributo
Un tributo es básicamente un ‘impuesto’. Evítese el uso de este término con el sentido anglosajón equivalente a homenaje: no se hace un tributo a una persona, sino que se le rinde homenaje.

Virtualmente
Virtual significa ‘que tiene existencia aparente y no real’, y virtualmente no significa lo mismo que virtually en casos como «you can do virtually anything you want», cuyo sentido equivale al de prácticamente en español.